Max Weber: La ética protestante y el espiritu del capitalismo. (ideas principales)

 

La propuesta de Marx según Weber es aquella que se ha convertido en la versión oficial del pensamiento de Marx, es decir, lo que las ciencias sociales han definido como el pensamiento marxista. Si esto se aleja o no de la idea de Marx no es el punto en esta oportunidad pues Weber criticará ese pensamiento, el Marxismo como es entendido desde las ciencias sociales y la tradición sociológica. Llamaremos a esta interpretación de Weber “El Marx de Weber”.

Cuando el idealismo de Kant parecía penetrar la medula de las ciencias sociales, el Marx de Weber propone una visión materialista y determinista de la sociedad, en donde las formas de producción son las que determinan la estructura jurídico-política y a su vez esta determina la ideología epocal, esto es normalmente presentado como la Superestructura y la Infraestructura, donde la segunda determina a la primera y no al revés como hasta el momento era la convicción más teóricamente divulgada.

El foco de la crítica de Weber a este Marx es al materialismo. Weber pretende poner un punto final a la pelea epistemológica entre materialismo e idealismo con su obra La ética protestante y el Espíritu del Capitalismo; en esta obra se visibiliza el cómo la ética del protestantismo, que es un factor ideológico no material, fue determinante para la proliferación del capitalismo, el capitalismo aquí entendido como un forma de producción, es decir, una materialidad de la sociedad.

Weber comienza bordeando las tres características principales de lo que él llama la ética protestante, son relativamente fáciles de encasillar: primero el protestante, a diferencia del católico, no tiene la posibilidad de ganar el cielo en la tierra, es decir, existe un destino divino con el cual se nace y no hay algo que el ser humano pueda hacer en la vida para cambiar ese designio. Segundo, si bien no hay nada que el protestante pueda hacer para ganar el cielo y la vida eterna, sí hay algo que será señal de que fue elegido por Dios para vivir la eternidad en el cielo, esto es la prosperidad. La lógica es como sigue: si tú eres prospero en la tierra quiere decir que estás haciendo lo que estabas destinado a hacer y, por lo tanto, lo haces bien porque es tu don divino y como consecuencia de tu buen trabajo eres prospero. De esto se infiere que si tienes un destino es porque Dios te preparó una enseñanza en la tierra para llegar puro al cielo, por lo tanto, eres salvo. En un silogismo esto sería más o menos así:

  • Si eres prospero es porque estas cumpliendo tu destino
  • Si tienes un destino es porque dios te eligió para ser salvo.

Por lo tanto: si eres prospero, eres salvo

Esto, según Weber, fomenta en el protestante un espíritu trabajador incansable. El tercer punto confabula con el segundo perfectamente pues dentro de las directrices morales del protestantismo hay una que dicta que no puedes hacer uso de los frutos de tu trabajo para recibir placeres carnales o mundanos.  Esto por un motivo muy lógico: si tienes mucha recompensa por tu trabajo es porque serás salvo, por lo tanto, debes cultivar tu espíritu y no tu cuerpo en la tierra; siendo así los beneficios económicos de los protestantes, al no poder ser gastados en placeres mundanos para sus cuerpos, no les queda más que reinvertirlos, el protestante no tiene otra opción que reinvertir su ganancia y esto es el espíritu del capitalismo: la reinversión del capital.

 

Jo,

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