HISTORIA DEL MOVIMIENTO FEMINISTA: principales ideas y reivindaciones.

El movimiento feminista ha sido desde sus comienzos un modelo para otros movimientos sociales en tanto que su lucha ha abarcado los distintos aspectos de la sociedad.

Hasta antes de la Modernidad y desde el siglo XIV es posible encontrar ejemplos de mujeres que durante su vida llamaron la atención sobre la condición de la mujer en la estructura social, sin embargo, fue en el siglo XIX en donde el movimiento feminista comienza como un movimiento reconocible, con amplitud y profundidad, hasta antes de eso la acción de estas mujeres puede ser considerada una acto de heroísmo más que un movimiento propiamente tal.

El surgimiento del feminismo como movimiento obedece a las condiciones sociales diferentes, respecto de la mujer, que surgen con la modernidad. Durante las sociedades patriarcales la mujer tenía un lugar en la sociedad que era el de dueña de casa, sin embargo, esto no significaba un desmedro de la mujer como ente político-social, pues el rol que cumplía en el hogar era el mismo que el hombre cumplía en la sociedad, es decir, la mujer tenía espacios de negociación en el ámbito doméstico de la vida. No es si no hasta el surgimiento de la modernidad que se hace patente la misoginia.

Esto puede entenderse como consecuencia de la Ilustración, es sabido que el orden social hasta antes de este periodo estaba dado por condiciones sociales carentes de un fundamento racional, por ejemplo la monarquía gozaba de una designación divina para el lugar que ocupaban en la estructura social. Así mismo no existían posibilidad de un escalamiento social, por lo tanto, no se daba una condición de competencia, pues tu origen determinaba tu lugar en la sociedad y no habían posibilidades reales de “escalamiento”.

Esta situación, a todas luces injusta, acumuló presión hasta su estallido en la revolución francesa de mano de la ilustración, es en este periodo en donde las castas sociales desaparecen y surge la meritocracia, se vuelve explicita entonces la posibilidad de escalamiento social y se establecen los medios para hacer efectivo este ascenso.

Al sonar fuerte el grito de igualdad de la revolución francesa, se hizo patente la falta de esta en cuanto a las mujeres, hasta antes de eso las mujeres no parecían querer salir de su condición de opresión porque solo era una opresión diferente a la del hombre que estaba igualmente oprimido, pero cuando se establecieron las condiciones para la liberación de esta opresión del hombre, fue lógico que las mujeres quisieran ser también participes. Entonces surge una violencia de genero explicita que hasta antes de esta etapa no había ocurrido.

Es durante la modernidad ya instaurada que se promulgan leyes en donde se dictamina que la mujer posee menos derechos que el hombre y se le posiciona en un podio de vulnerabilidad social, la mujer entonces es relegada a una condición de sub-humano ante el hombre, y este relego es explícito en la ley. Se puede decir entonces que fue la modernidad la que implantó las condiciones ideológicas para el surgimiento del Feminismo como movimiento social, siendo el primero el denominado feminismo de la igualdad cuya principal reivindicación era la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Luego,  entre las decadas de 1870 a 1930,  nacen dos formas de reivindicación de la mujer que son consideradas movimientos feministas: el sufragista y el sindicalista. El primero estaba presente en los sectores más acomodados de la sociedad, eran las mujeres de la alta sociedad las que exigían únicamente el derecho a voto. En una sociedad en donde los que votaban para las elecciones presidenciales y de cargos públicos eran solo los hombres de la alta sociedad (los pobres no votaban) las esposas de estos votantes exigían tener el mismo derecho a voto que sus esposos puesto que ocupaban el mismo lugar de privilegio social y no eran menos que ellos por el solo hecho de ser mujeres.

El movimiento sindicalista por su lado buscaba la reivindicación de los derechos de las mujeres obreras. Las condiciones laborales de aquellos tiempos eran precarias, no se conocía nada similar a los derechos del trabajador y los obreros aun eran considerados como animales de producción más que como personas libres, era la etapa en donde la ilustración comenzaba a decantar hacia las capas medias y los beneficios de esta llegaban a los hombres más no a las mujeres. Si antes los trabajadores podían ser golpeados en las fábricas, ahora las golpeadas eran las mujeres más que los hombres, si las condiciones de paga eran brutales con los hombres, ahora se caminaba hacia una igualdad de paga pero entre los hombres que cumplieran las mismas funciones, a las mujeres no les llegaba este beneficio y se les pagaba menos, es decir, las mujeres eran más golpeadas y con menos sueldo. Como esta condición era además avalada por las leyes, nació el movimiento feminista sindicalista cuyo objetivo era la reivindicación de los derechos de igualdad de trato y de paga entre los hombres y mujeres obreras. Cabe destacar que hasta los años 30 el movimiento feminista sindicalista fue altamente igualitario, luego de eso surgió una tradición machista dentro del sindicalismo.

Posteriormente, ya en los años 60, es posible situar el nacimiento de un movimiento feminista de la diferencia. Lejos de las tribulaciones de los movimientos sociales, este feminismo tiene su nicho en el ambiente académico, de la mano de filosofas como Simone de Beauvoir este nuevo impulso del feminismo construye los fundamentos teóricos del mismo. Al entender la “igualdad” como un principio jurídico, intenta reivindicar la “diferencia” como una realidad existencial. Esta corriente caracteriza a la mujer como una otredad con cualidades superiores en todos los ámbitos de la existencia, de la realidad, respecto de los hombres. Presenta a la mujer como el ideal de ser humano al ser capaz de conjugar perfectamente la razón y las emociones, es también un ser superior en términos de fuerza ejemplificado con frases como “un hombre no podría tener un hijo”. Es también el perfecto ejemplo del ser político en tanto que la noción de democracia y justicia es evidente, por ejemplo, en una madre; y es también un género en el que el ideal cristiano se realiza a cabalidad al ser un ser compasivo y solidario.

De esta forma el feminismo de la diferencia resalta las diferencias entre los géneros, critica al feminismo de la igualdad y busca situar a la mujer en una condición de superioridad natural respecto del hombre.

En los años 90 surge el feminismo radical, este considera que el origen del dominio patriarcal sobre la mujer nace en la sexualidad. Mediante la politización de la vida privada, sexual, de la mujer es que el feminismo radical acusa que es en esa instancia en donde el patriarcado tiene su raíz principal. El amor libre declarado por esta corriente del feminismo obedece a la lógica de liberación sexual más que a una teología del sexo. Levanta banderas como el aborto libre asentando el argumento del embarazo como proceso biológico extirpando de este toda consideración moral o ética. También acusa que las diferencias entre géneros no son biológicas sino meramente culturales. La familia somete a la mujer a la esclavitud ante el hombre. Es una estructura social no natural.

Esta concepción de sometimiento sexual y de liberación de la sexualidad de la mujer tiene implicaciones mediatas en la maternidad, acusa  a la maternidad de ser el candado de la cadena que somete a la mujer ante el hombre y es sobre este punto que se manifiesta el feminismo conservador (año 2008 en adelante), este defiende el derecho de la mujer de ser madre, lo defiende como un derecho de orígenes bíblicos presentando a mujeres trascendentales en la historia del cristianismo como María la madre de Jesús. El feminismo conservador reivindica el derecho de la mujer a ser dueña de casa, a ser madre, a vivir una vida de crianza y entrega a la familia, critica las exigencias sociales que invitan, y en muchos casos obligan,  a la mujer a retrasar la maternidad para lograr un lugar en el mundo laboral o académico.

En la actualidad los movimientos de identidad de género han encontrado acogida en el feminismo radical y es una historia que continúa escribiéndose.

Comentarios personales

El feminismo, como cualquier movimiento social, puede ser visto desde diferentes perspectivas y, a pesar de que tiene títulos, es posible encontrar muchos subtítulos dentro de ellos. Me parece que esto es una característica propia de cualquier aspecto de la sociedad más que una debilidad del feminismo.

Aunque todos los movimientos sociales intentan decir algo respecto de otra cosa creo que el movimiento feminista, todos ellos, son prueba de que los seres humanos estamos hechos todos de la misma madera. El dominio patriarcal presente hasta nuestros días es muestra de lo que es capaz el hombre y los movimientos feministas muestran que las mujeres son capaces de absolutamente lo mismo si estuviéramos en la posición social del género masculino.

Ante estas evidencias es muy triste concluir que la única especie incapaz de convivir consigo misma es el ser humano. Los leones matan llenas y los leopardos comen ciervos, pero el hombre atenta contra su propia especie sin necesidad de un motivo, creo que es porque somos el menos noble todos los animales.

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